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Liquid Tension Experiment

Liquid Tension Experiment

Mike Portnoy (Dream Theater, Transatlantic, OSI, Yellow Matter Custard, etc.) se ha convertido en la referencia absoluta cuando se busca buena música dentro del rock. Magna Carta le pidió en el año 1996 que buscara los músicos que quisiera para formar un supergrupo con los mejores talentos del rock progresivo. No lo dudó: John Petrucci (su compañero de Dream Theater) en la guitarra, Tony Levin (bajista de King Crimson e icono del rock progresivo) y el que fuera a partir de ese momento el teclista de Dream Theater, Jordan Rudess. No necesitamos decir nada más para comprobar que hablamos de los mejores (en sus campos) músicos del mundo. Así surgió Liquid Tension Experiment (LTE) con un primer disco que es la obra maestra de una de las mejores bandas instrumentales que ha dado la escena del rock, sin duda. El estilo se encuadra dentro del llamado metal progresivo, pero seguramente esto es algo más.

Su primer disco homónimo está lleno de variedades musicales, tantas que el mismo disco lo pueden escuchar diferentes oídos sin necesidad de estar cambiando la lista de reproducción: Paradigm Shift, Freedom of Speech, State of Grace, Osmosis… De él está extraído “Universal Mind”, un tema que encierra la esencia de este grupo. Fíjense en el título: la progresión de la canción no sólo se centra en la intensidad sino también en la evolución de estilos que se conjugan de forma magistral (metal, rock, jazz, funk, clásica, reggae) para llegar a introducirnos en un musical de Broadway y terminar con un guiño humorístico fin de fiesta, muy al estilo Portnoy. Nada tiene desperdicio, pero probablemente la entrada conjunta de instrumentos hacia el minuto 4:57 te hace saltar de donde quiera que estés y levantar los brazos para dar gracias por tanto talento reunido. ¡Cuidado donde se escucha esta canción!

Que la disfruten. En fin.

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Johann Sebastian Bach

Johann Sebastian Bach

Pesada, coñazo o aburrida son algunos de los calificativos que la música clásica ha recibido en tantos años de historia. No os quiero engañar haciéndome pasar por un talibán del género, típicos culturetas pedantes que ven en este estilo el único tipo de creación musical digno de existencia.

En cierto modo la música clásica no es un género, sino el nombre con el que se comenzó a conocer a partir de la primera mitad del Siglo XIX (primera referencia al término) a las composiciones europeas más destacadas del siglo anterior. Sin embargo, con el tiempo el término “música clásica” se convirtió en la forma de designar a las creaciones opuestas a la música popular. Según la RAE, la música clásica es la música de tradición culta. Sea como sea, lo cierto es que todos sabemos a qué nos referimos cuando hablamos de música clásica.

Una de las piezas clásicas más reconocidas y reproducidas por diferentes autores a lo largo de los años, y que todos habrémos escuchado en decenas sino cientos de ocasiones, es la composición “Air on a G String” para cuerda y piano. La suite orquestal original de esta obra fue escrita por el compositor de origen alemán Johann Sebastian Bach, en algún momento entre los años 1717 y 1723, para su mecenas el príncipe Leopold de Anhalt-Cöthen. El nombre “Air on the G String” le fue dado sin embargo por el violinista August Wilhelmj, también de origen alemán, quien realizó algunos arreglos a la obra para violín y piano a finales del Siglo XIX. Transformando la clave de la pieza desde D Mayor a C Mayor y descendiendo la melodía en una octava, Wilhelmj pudo reproducirla en solo una cuerda de su violín, la cuerda G. Y no, para mi desgracia no se tanto de música, esto simplemente lo he leído mientras preparaba el artículo.

Sin más preámbulos, os dejo con esta bella melodía digna de escuchar en momentos de relax.

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La Rábida, de Manolo Carrasco

Manolo Carrasco

Manolo Carrasco

Aunque como puede verse a lo largo de mis artículos mi gusto musical es de lo mas variopinto, hay algo que no puede faltar nunca en mi biblioteca musical, es la música instrumental, porque hay veces en que la voz sobra y puede suplida por una guitarra, un piano, un violín o una flauta travesera, hoy podreis disfrutar de una mezcla armónica de todos ellos perteneciente al album “Gitana” del pianista y compositor gaditano “Manolo Carrasco“, de cuya obra destaca el espectáculo “Sinfonía Ecuestre” donde podía verse el baile de los caballos de la Real Escuela Ecuestre de Jerez al ritmo de  su música.

La Rábida” es un fandango de Huelva, interpretado por una guitarra española (Jose Antonio Rodríguez), un bajo (Carles Benabent), un violín (Valentín Zubarev), una flauta travesera (Jorge Pardo) y un piano (“Manolo Carrasco“), esta pieza pertenece a una época musical anterior a la de los espectáculos ecuestres. ¿Qué os parece?

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Mike Oldfield

Mike Oldfield

The Songs of Distant Earth (1994)

The Songs of Distant Earth (1994)

Mike Oldfield es uno de esos músicos de los que podrías escribir la biblia en verso si te lo propones y dispones del tiempo suficiente para ello, pues sus inicios en la música se remotan a finales de los años 60, cuando a penas era un adolescente. Su prematuro talento musical originó que a lo largo de todos estos años innumerables fans del músico hayan seguido y documentado de cabo a rabo su vida y obra. Y es que 4 décadas en la música se dicen pronto, pero hay que ser muy, pero que muy bueno para que después de 4 décadas sigas convirtiendo en oro todo lo que tocas y arrastrando tras de ti una ingente cantidad de fans.

No podríamos dejar de etiquetar a Mike como uno de los mejores compositores, sino que además se trata de un multi-instrumentista capaz de tocar una gran diversidad de instrumentos. Para poneros un ejemplo, con a penas 20 años se hallaba inmerso grabando “Tubular Bells” (1973), su trabajo más aclamado aún a día de hoy, y en el que el mismo artista tocó más de 20 instrumentos. Un álbum que, en un principio, los críticos de la época no supieron cómo catalogar pues se trató de algo nuevo que no se había oído antes. Además, ¿qué podrían decir de un “novato” que a duras penas pudo conseguir un estudio en el que dar rienda suelta a su imaginación y parir una obra de semejantes características?  No les quedaba otra que rendirse a sus pies y asistir al nacimiento de un nuevo talento.

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