Canción

Gigante, Julio de la Rosa

Habrá a quien el nombre de Julio de la Rosa no le diga nada, y tal vez si digo El Hombre Burbuja se encienda la bombilla, dado que Julio formó parte de este proyecto entre 1995 y 2002. Después, de la Rosa ha hecho de todo: escribir libros de narrativa y poesía, componer bandas sonoras de películas, participar en otros proyectos musicales o publicar discos en solitario. Hoy quiero centrarme en uno de sus últimos trabajos.

Como Julio de la Rosa, el disco que más repercusión ha tenido, no cabe duda, ha sido Pequeños trastornos sin importancia, del año pasado, un trabajo con un sonido pop-rock fresco y de calidad donde se hace acompañar por una lista interminable de músicos de toda la escena indie nacional: Enrique Bunbury, Miren Iza, Iván Ferreiro, Xoel López, Havalina, Anni B. Sweet… Esta galería de amores, desamores y pequeños trastornos se trata de uno de los discos más completos que la industria nacional ha parido en años, y así lo atestigua la resonancia del trabajo que nos ocupa.

Escojo “Gigante” por ser uno de los singles, aunque me atrevería a recomendar cualquiera de los temas que componen Pequeños trastornos sin importancia. Se trata de canciones contundentes que no dan concesiones a la miseria en el amor. Con todo, el sonido y la atmósfera son mucho más luminosos de lo que cabría esperar dada la temática. Si el amor era una guerra, mejor llamar a las cosas por su nombre. Ahí están “La fiera dentro” o “Un corazón lleno de escombros”, pero es “Gigante” el único tema que se abre paso al amor: ven conmigo, soy gigante, tú estás hecha como un guante a la medida de una joya como yo.

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