Hace tiempo era normal que se estrenara alguna película de las que llamábamos de “Romanos” o como se le conoce formalmente al genero Peplum. Eran aquellas películas que todos recordamos de verlas una y otra vez por la tele y que se caracterizaban sobre todo por su marcado corte histórico en las que aparecían en gran parte de la trama la civilización romana o griega. Había muchos sub-estilos por llamarlo de alguna manera, de tintes ideológicos, belicistas o simplemente aquellas en las que se quería contar un aspecto o personaje destacado de la historia. Desde la película de corte cristino en la que los romanos aparecen como brazo ejecutor, hasta películas más historicas y alejadas por completo de la religiosidad. Aunque siempre hay que decirlo, por culpa de eso, y sobre todo en nuestro país (desconozco si esto sucede en otros países), estás películas suelen ser planificadas por nuestras cadenas televisivas para ser visionadas en épocas de caracter religioso como son Semana Santa o Navidad.
Fue con la película de la que extrigo la canción que hoy os quiero recomendar con la que un director se atrevió de nuevo, después de un largo periodo en el que este tipo de cine estuvo ausente de las carteleras, a dar un nuevo impulso y posterior resulgir al cine del género Peplum. La película de la que estoy hablando es Gladiator. Después del estreno de esta film se sucedieron otras super producciones, no ya en el que la civilización romana tuviera caracter protagónico, pero sí de otras como la griega por ejemplo. Si lo pensamos detenidamente, es un cine bastante simple de construir, pero que sin duda ha dado muchos réditos a las productoras de Holywood. Siempre sobre este genero se han construido super producciones con grandes presupuestos y acomapañados de grandes actores en el reparto. Sin embargo llego un tiempo que tal vez, por el abuso de ellas, al público le llegó a cansar y desaparecierón de la cartelera. Ridley Scott es el director al que le acompañan en el reparto actores como Rusell Crow, Joaquin Fenix o el grandisimo Richard Harris en el papel del emperador. Fue con esta película con la que el actor Russell Crow obtuvo su primer y único oscar.