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Especial BSO: The Bourne Identity

Hay ciertos compositores de bandas sonoras que por una razón o por otra resultan ser muy prolíficos: los directores se pelean por ellos, los actores de peso en Hollywood les invitan a sus fiestas y prometen exigir su trabajo a los productores de sus películas. Podríamos hablar de una clase de compositores que están un escalón por encima de otros, que todo lo que tocan lo hacen oro, que consiguen competir en protagonismo con los propios actores, con la propia trama de las películas a las que ponen la música. John Powell es uno de esos músicos compositores maestros.

Este compositor británico tiene sus orígenes en sus prácticas con violín cuando era un crío, antes de descubrir el jazz y el rock, o incluso tocar en una banda de soul, y para ganarse la vida comenzó a componer “jingles” y música para anuncios. Esto le hizo entrar en contacto con una industría, en concreto la de la producción cinematográfica a baja escala, que le llevo a crear bandas sonoras de cine independiente y poco después a trabajar con compositores de renombre como Patrick Doyle.

Esta leve y acompasada introducción en el mundo cinematográfico le dio a John Powell la posibilidad de aclimatarse poco a poco a los movimientos y vaivenes de una industria del cine que le era hasta aquel momento desconocida, y a la que como veréis se ha adaptada de forma perfecta.
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