Canción

Zamba del Emigrante, de Ismael Serrano (con Mercedes Sosa)

Hay dos conciertos de los que me arrepiento de no haber ido a pesar de tener (o poder conseguir) una entrada (sí, ésta va a ser una de esas historias de abuelo cebolleta). Uno de ellos fue el de Bruno Mars en Austin hace unos meses: no pude ir por culpa del trabajo, y le di mi entrada a una amiga que luego me contó que había sido el mejor concierto al que había ido nunca (una afirmación parecida a la que haría el DJ en la radio a la mañana siguiente).

El otro fue hace muchos años, el de Ismael Serrano en Jaén. Recuerdo que fui a Pioneros por la mañana para comprar las entradas porque unos amigos querían ir también para, en la puerta de la tienda, dar media vuelta porque otros amigos no sabían si querían (o podían) ir. Finalmente decidieron que no, pero cuando volví por la tarde, las entradas se habían agotado un poco antes.

Vino, cantó y se fue… y yo me lo perdí. “Nunca más”, me dije.

La vida siguió (tampoco nos íbamos a morir por un concierto), conseguí una beca para ir a Austin y cuando volví a Jaén después de pasar casi dos años en Estados Unidos, me encontré con que Ismael Serrano daba un concierto en la ciudad. Y esta vez no iba a dejar que se escapara la oportunidad.

Convencí a un par de amigos para que fueran conmigo (yo ya había comprado las entradas incluso antes de preguntarles porque no quería que nos pasara lo mismo que antes) y, curiosamente, al final nos juntamos los mismos que nos habíamos perdido el primer concierto (menos los indecisos de la primera vez, que seguían indecisos y no fueron).

Ni que decir tiene, que me el concierto me encantó. Ismael Serrano ha sido uno de mis cantantes favoritos desde que “Atrapados en Azul” cayera en mis manos hace ya bastantes años (me hago mayor), y estuvo a la altura de mis expectativas.

Una de las canciones que más me gustó, porque siempre ha sido una de mis favoritas, fue esta “Zamba del Emigrante”. Quizás también porque me sentía un poco identificado después de haberme ido y vuelto, y por tener la marcha de nuevo presente en el horizonte… aunque esta vez sin fecha de regreso fijada.

La canción es sencilla: la despedida de un emigrante antes de salir de su casa sin saber cuándo podrá volver junto a sus seres queridos. Antes de irse, intenta buscar consuelo para él y los suyos recordando las pequeñas cosas que hacían juntos y cómo las volverán a hacer en el futuro.

En el disco, el tema cuenta con la colaboración de la gran Mercedes Sosa y recuerda bastante, por su tono melancólico pero aún así con algunos destellos de esperanza, a la “Canción de las Simples Cosas” que tan genialmente interpretaba la cantante argentina.

La canción se puede encontrar en el álbum “Sueños de un hombre despierto” (2007), junto a otros grandes temas como “Somos”, “Casandra” o “Si se callase el ruido”. Un disco para no perderse.

 

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